Una noche el Rey de Francia Luis XIV dio una fiesta en su palacio. Durante la fiesta dijo a uno de sus cortesanos:
—¿Sabe usted hablar la lengua española?
—No, señor.
—¿Sabe usted hablar la lengua española?
—No, señor.
—¿Sabe usted hablar la lengua española?
—No, señor.
—¡Perfectamente!
Pensando que el Rey de Francia quería enviarle como embajador a la corte de España, el cortesano empezó a preparar su equipaje. Al regresar a su país, el embajador hizo numerosos ejercicios. Y cuando supo hablar bien la lengua española, dijo:
—Señor, ya sé hablar la lengua española.
—Muy bien —dijo el Rey—. Ahora puede usted hacer «Don Quijote» en original.
El chiste se basa en un juego de palabras: el Rey repite tres veces la pregunta «¿Sabe usted hablar...?», y el cortesano entiende que le está preguntando si sabe hablar español. Sin embargo, el Rey quería decir «¿Sabe usted hablar la lengua española?» en el sentido de «¿sabe usted pronunciar o recitar el texto de Don Quijote en español?». Al final, la expresión «hacer Don Quijote en original» revela el malentendido.